Viernes, 28 de Marzo 2025
Suplementos | Consejos. Convertir el suplicio en aventura

El ABC para un buen viaje en camión

Trasladarse de un lado a otro del país a veces es una mala aventura; sigue estas recomendaciones para mejorar tu trayecto

Por: EL INFORMADOR

Transporte. Viajar en camión puede resultar una pesadilla, la buena organización puede hacer que ésta sea un placentero sueño.  /

Transporte. Viajar en camión puede resultar una pesadilla, la buena organización puede hacer que ésta sea un placentero sueño. /

GUADALAJARA, JALISCO (13/OCT/2012).- En pleno Siglo XXI, con el desarrollo de aviones que rompen la barrera del sonido durante el vuelo y la exploración de Marte en boga, la idea de viajar en camión para ir de un punto a otro de la República suena tan atractiva como hacerlo en una carreta impulsada por mulas.

Viajar de Guadalajara a ciudades como Monterrey, Puebla o el Distrito Federal en camión puede resultar un ahorro económico significativo comparado con un boleto de avión e incluso con el uso de un automóvil propio, aunque si el trayecto no se planea con cuidado, puede ser un verdadero suplicio, en lo mental y en lo físico.

“Comodidad” y “tranquilidad” son dos palabras que se encuentran lejos en el diccionario, aunque eso no significa que sea imposible combinarlas en un viaje. Irse retorciendo en el asiento por no encontrar una postura adecuada o no poder dormir en el caso de los viajes nocturnos, son dos de las pesadillas más frecuentes con las que se topan los paseantes.

El sentido común, la adecuada planeación, el recopilar información del destino y una buena actitud pueden transformar lo que parece ser una pesadilla en cuatro ruedas, en un plácido paseo.

1. El tiempo es oro.
Mientras que para viajar en avión existen estrictas reglas de puntualidad, los operadores de rutas no suelen exigir este requisito para llegar a las Centrales Camioneras o puntos de partida (como Plaza del Sol o Periférico Sur).

Sin embargo, es mejor no confiarse mucho de la frase “ahorita llego, al cabo que no hay tráfico”. Llegar cuando menos media hora antes siempre es útil para hacer ajustes de último minuto, y evitar sorpresas desagradables.

2. La actitud lo es todo.
Desde la compra del boleto, el paso a la sala de espera, la fila para abordar, la revisión de seguridad y el momento de llegar al asiento, una sonrisa y una actitud positiva pueden cambiar el ambiente de un viaje. Un saludo y un “gracias” oportuno predisponen a los otros a ofrecer un mejor servicio.

3. Una buena lectura.
En México el promedio de lectura de libros por habitante no es una cifra que se pueda presumir (menos de dos libros al año, de acuerdo al Instituto Politécnico Nacional). Es por eso que el viaje en el camión se puede aprovechar para avanzar algún libro que se tenga olvidado. Las “horas muertas” de viaje se pueden convertir, sin problemas, en un paseo literario. También se vale llevar un cuaderno o iPad para hacer apuntes, anotaciones o simplemente dejar fluir la mente.

4. Audífonos.
La mayor parte de las rutas provee a sus usuarios de una o dos películas para el viaje; sin embargo, no son obras a la carta, por lo que lo mismo puede proyectarse Crepúsculo que un documental sobre la vida afectiva de los pingüinos. Para no depender del capricho del programador, es buena idea llevar un dispositivo con nuestra música favorita y por supuesto audífonos, para no molestar a los demás pasajeros.

5. Comida. Muchas líneas ofrecen un snack (galletas o un emparedado) y una bebida (refresco o jugo), pero siempre será mejor llevar comida propia. Para los viajes largos se aconseja consumir frutas o ensaladas que proporcionen energía pero eviten la pesadez. También es buena idea consumir agua, pues los trayectos prolongados pueden provocar deshidratación. La actriz Dominika Paleta publicó en su pagina web (www.placeresorganicos.com) una guía de alimentos ligeros para viajes de todo tipo (desde avión hasta barco) y ajustable a todos los presupuestos.

6. Comodidad. Después de seis horas en una misma posición, es natural que el viajero descienda del camión con la flexibilidad de una momia. Para evitar esta sensación, es importante estirar brazos y piernas al menos dos veces durante el viaje, en especial a la mitad y antes de la terminal. Si el trayecto es nocturno, ajuste el asiento en una posición que no cause tensión en la espalda y evite posiciones que corten la circulación. No son pocas las personas que optan por quitarse los zapatos, y es cierto, no es lo mismo dormir con el calzado puesto que sin él. Pero si lo va a hacer, ¡recuerde llevar los calcetines limpios!

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