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Dení, la guerrillera que sólo quería un México mejor
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Luisa Riley, realizadora del documental ''Flor en otomí''. /
GUADALAJARA, JALISCO (08/MAR/2012).- "Dení es un personaje que de muchas maneras representa una generación que quiso cambiar al país, quiso transformarlo. Siempre tuve la inquietud de contar su historia porque vi de cerca la vida de sus padres que, después de su asesinato, quedó destrozada."
La documentalista Luisa Riley introduce uno de los impulsos detonantes para filmar Flor en otomí, el documental que, más allá de contar la historia de Dení, una joven de 19 años, descubre el funcionamiento de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) de 1970, que más tarde darían aliento a la formación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en el 94.
Su largometraje pone sobre la mesa las cartas que escribió Dení al interior de la organización guerrillera, misma a que se unió desde sus 16 años.
Para la realización, la también periodista recurrió a archivos de la guerra sucia de los años 70, partes militares, fotografías, comunicados, periódicos clandestinos y fuentes humanas cercanas a la joven guerrillera, que se abrió para contar la visión encarnizada de Dení (nombre en otomí cuyo significado es flor).
"No dudo que la gente que entrevisté haya hablado antes, pero no lo habían hecho públicamente, ni siquiera su hermana, porque era algo que dolía demasiado y por eso estuvo en silencio. Toda la emotividad de hablarlo públicamente está presente en el documental", extiende Riley en entrevista.
Y es que, además, la periodista no pasa de largo en su documental histórico y humano momentos clave de la opresión del Estado que dejaron profundas y sensibles heridas en la integridad nacional, tales como la masacre del 68, el Halconazo del 10 de junio del 71, el movimiento campesino, la muerte del general Cárdenas...
Riley deja una venta abierta al pensamiento de su protagonista: "...empecé a pensar por qué carajos estoy en la escuela si es probable que deje todo y me vaya a las montañas a la lucha guerrillera, y es probable que me maten en el proceso", dejó escrito en el 70. A los cuatro años su presagio se convirtió en su sentencia.
"Es importante que la gente lo vea porque es la historia de un grupo de gente que pensó que era posible un mundo mejor, y que se enfrenta a un gobierno intolerante que no dialoga, que los acribilla.
Eso es importante", extiende la periodista, cuyo trabajo compite en el Festival Internacional del Cine en Guadalajara (FICG) en la categoría Documental Mexicano de Ficción.
Flor en otomí, de Luisa Riley / 8 de marzo, 22:30 horas / Cinépolis Centro Magno
EL INFORMADOR / VIOLETA MELÉNDEZ
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