Miércoles, 26 de Marzo 2025

La IA no sabe leer relojes, pero sí preparar un café

Un estudio de la revista “Nature Machine Intelligence” concluye que la brecha aún es distante

Por: EFE

Los hallazgos científicos revelan que la IA todavía no puede hacer actividades básicas humanas. AFP

Los hallazgos científicos revelan que la IA todavía no puede hacer actividades básicas humanas. AFP

Mientras los modelos de inteligencia artificial (IA) aún tienen dificultades para leer relojes analógicos y calcular fechas con precisión, un robot desarrollado en la Universidad de Edimburgo ha logrado preparar café en entornos dinámicos, marcando un nuevo avance en la integración de la IA en tareas cotidianas.

Dicho estudio muestra que los sistemas multimodales, diseñados para procesar imágenes y texto, sólo aciertan en la posición de las agujas del reloj en menos de una de cada cuatro ocasiones.

Los investigadores probaron varios diseños de relojes, incluidos algunos con números romanos, con y sin segundero. Los errores fueron más frecuentes en los que tienen números romanos o manecillas estilizadas.

Además, la eliminación del segundero no mejoró el desempeño de los modelos, lo que sugiere problemas en la detección de las manecillas y la interpretación de ángulos.

En cálculos relacionados con fechas en calendarios, como la identificación de días festivos o la determinación de fechas pasadas y futuras, los modelos más avanzados fallaron en un 20% de los casos. La conclusión de los expertos es que “nuestros hallazgos destacan una brecha significativa en la capacidad de la IA para realizar habilidades que son bastante básicas para los humanos. Estas deficiencias deben abordarse si queremos integrar la IA en aplicaciones del mundo real que dependan del tiempo, como la programación, la automatización y las tecnologías de asistencia”, dijo Rohit Saxena, líder del estudio.

Pese a estos fallos, la misma institución ha desarrollado un robot que ejecuta con éxito una tarea compleja en un entorno real: preparar café en una cocina concurrida.

Este sistema interactúa con su entorno de manera más parecida a la humana. Se trata de un brazo robótico con siete articulaciones móviles que interpreta instrucciones verbales, analiza su entorno y puede, por ejemplo, localizar una taza en un cajón que nunca ha abierto antes, medir y mezclar café molido con agua caliente y adaptarse a cambios inesperados, como que alguien mueva la taza en plena preparación.

El estudio, publicado en la revista “Nature Machine Intelligence”, fue respaldado por el Consejo de Investigación en Ingeniería y Ciencias Físicas del Reino Unido.

“Estamos vislumbrando un futuro donde los robots con inteligencia cada vez más avanzada serán algo común, pero hasta ahora la IA y la robótica han avanzado por separado. Nuestro trabajo demuestra el potencial de combinar estos enfoques y subraya la creciente necesidad de debatir sus implicaciones en la sociedad”, señaló Ruaridh Mon-Williams, investigador de la Universidad de Edimburgo y líder del proyecto.

CT

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