Sólo 11 días tomó a la Fiscalía General del Estado la capacitación e investigación de la Policía de San Pedro Tlaquepaque tras la intervención y el desarme para indagar la infiltración del crimen organizado en dicha dependencia el pasado 11 de marzo, lo que significa que fue ‘al vapor’ si se toma en cuenta el tamaño de la corporación, el tiempo necesitado y los cursos impartidos, en comparación con lo que otras policías desarmadas requirieron.Por ejemplo, la comisaría más pequeña sobre la cual ocurrió un desarme fue la de Jilotlán de los Dolores, en la que capacitar a sus 11 elementos le tomó tres semanas a la Fiscalía; o los 19 policías de Bolaños, que requirieron de ocho semanas de entrenamiento, de acuerdo con una respuesta de transparencia.Pero el desarme a 863 policías de Tlaquepaque ha sido el más breve de todos; de hecho, el fiscal estatal, Raúl Sánchez Jiménez, dijo en rueda de prensa que el internamiento de los policías duraría al menos 30 días, pero no se cumplió ni la mitad del tiempo estimado.El pasado 11 de marzo la Fiscalía decidió intervenir a la Policía de Tlaquepaque con la presunción de que había elementos coludidos con la delincuencia. Algunos actores, entre ellos alcaldes metropolitanos, presumieron que había razones políticas detrás de este acto. Pues bien, a tan solo 11 días del desarme se anunció que 738 oficiales regresarían a patrullar y sólo se hizo oficial la detención de uno de los mandos, que fue el resultado mínimo que justificó el desarme.Además se informó que en 93 casos se iniciarán procedimientos contra oficiales para separarlos de sus cargos, 78 ya no se pueden volver a evaluar, ocho se ampararon para no ser removidos de sus puestos y 75 policías más permanecieron en la Academia para mayor capacitación sobre operativos especiales.Al día siguiente de que se anunció el regreso de los policías de Tlaquepaque, la alcaldesa María Elena Limón solicitó licencia a su cargo para buscar la reelección.