Punch es una cría de mono fraile originaria de la Amazonía peruana que fue separada de su madre al nacer y trasladada hasta la seca ciudad de Lima para ser vendida como mascota. Afortunadamente fue rescatado y ahora, aferrado a un peluche —como el famoso mono japonés del mismo nombre— intenta encontrar el calor y la protección que perdió debido al tráfico ilegal de fauna.El mono fraile, también llamado mono ardilla, es un pequeño primate que suele medir alrededor de 32 centímetros. Habita principalmente en las selvas de Centro y Sudamérica.El pequeño Punch fue rescatado el viernes pasado en Lima con apenas 90 gramos de peso. De acuerdo con el veterinario de fauna silvestre del Club Metropolitano Huáscar, Julio Carrión, el animal estaba deshidratado y en condiciones delicadas, aunque poco a poco ha mostrado señales de recuperación.El especialista explica que los traficantes capturan monos en diversas zonas de la Amazonía peruana. Con frecuencia matan a las madres para poder llevarse a las crías y venderlas posteriormente. Sin embargo, durante el traslado hacia Lima —donde estos animales alcanzan mayor valor en el mercado ilegal— nueve de cada diez ejemplares no sobreviven.Esto ocurre porque el viaje por carretera de la selva a la capital puede demorar de 15 a 30 horas y las crías son escondidas y trasladadas en pésimas condiciones.Carrión añade que las crías de diferentes especies de monos están "piel con piel" con su madre durante los primeros cuatro meses de vida, por lo que cuando se les rescata es muy común darles un peluche para que de alguna manera sustituyan este contacto. "Es una técnica que muy a menudo se usa, ya que ellos cuando son crías, están aferrados al pecho de la madre y ese es su modo de vida hasta cierto tiempo de edad. En el caso de los frailes, es más o menos de 4 o 5 meses hasta que digamos, se produzca el destete natural, y él ya pueda empezar a comer sólidos y ser un poquito más independiente", indica el veterinario.Añade que los peluches cuentan con una textura que les recuerda a sus parientes y que, como el viral mono Punch del zoológico de la ciudad japonesa de Ichikawa, el Punch peruano lo usa como objeto de apego al no tener a su madre.El pequeño mono fraile no se separa de su peluche, también en forma de primate, y aunque luce delgado, ya sobrepasa los 100 gramos gracias a los cuidados del centro de rehabilitación del Club Metropolitano Huáscar, del Servicio de Parques de Lima, ubicado en el distrito de Villa El Salvador.Los especialistas calculan que en tres meses podrán presentarle paulatinamente a sus doce compañeros de especie que también están en el centro, para que empiece a socializar, aunque advierten que este proceso debe avanzar poco a poco, porque como le pasó al monito japonés, es posible que genere rechazo.El refugio cuenta con decenas de animales rescatados del tráfico ilegal de la Amazonía, por lo que en el lugar acompañan al Punch peruano más de 30 monos, guacamayos, un tucán, un sajino (cerdo salvaje), una treintena de tortugas, varios coatíes, águilas, y hasta un zorro andino, entre otros.Carrión explica que cuando estos animales se recuperan y son jóvenes normalmente son trasladados a otros centros estatales en la Amazonía para su posterior liberación, pero cuando son adultos o tienen algún problema de salud, la vuelta a su hábitat es inviable, pues han perdido sus capacidades de caza y supervivencia.YC