Con el objeto de rescatar el significado de la familia como formadora de valores humanos, de la importancia del testimonio de los padres en la convivencia y la comunicación y la necesidad de promover leyes que fortalezcan y protejan a la institución base de la sociedad, desde ayer y hasta el próximo domingo se celebra en la Ciudad de México el VI Encuentro Mundial de las Familias, auspiciado por la Iglesia Católica.
En la inauguración del evento se hizo una advertencia sobre las gravísimas dificultades que enfrenta la familia, institución que el Papa Benedicto XVI considera insustituible como espacio de formación en valores y en la educación de las generaciones presentes y futuras.
Sabido es que la familia es el lugar en donde niños, jóvenes y adultos aprenden a amar. El amor incluye el sacrificio, el ceder, la ayuda mutua, el buscar el bien de los demás y no sólo el propio. Es la mejor escuela, en donde todos aprenden en carne propia. De ahí la importancia de que padres e hijos deban aprovechar el tiempo que puedan para platicar de los valores que, por la razón que sea, se han ido perdiendo.
Sin duda, este Encuentro Mundial de las Familias arrojará mensajes, consejos y modelos a seguir para fortalecer los lazos familiares fundados en la confianza, la lealtad, el respeto recíproco, la sinceridad y, sobre todo, el amor. Importante será atender todo ello, pues ahora más que nunca se hace necesario rescatar los valores que la familia representa.
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