México
Más que un moño rosa
El cáncer de mamá no se previene, quien lo afirme está en un error, se detecta oportunamente al igual que otros tipos de cánceres que aquejan a la mujer
El cáncer de mamá es más que todo eso, si bien hay que reconocer que la difusión sobre la detección oportuna en medios de comunicación, en la calle y hasta en la misma familia se trata de una forma “más natural”, nada puede atenuar la vorágine de sentimientos al que se enfrenta una mujer justo en el momento en el que se encuentra con un bulto extraño en su pecho. No se sabe si ese hallazgo es bueno o malo. Lo que casi es seguro, será la contrariedad que significa el hecho por el motivo que explica muy bien el zoólogo e investigador inglés, Desmond Morris en su libro “La mujer desnuda”: los pechos de la hembra humana tienen dos funciones biológicas, una maternal y otra sexual. Y crecemos pensando que no hay más, hasta que llegan los indicios de la enfermedad, que de acuerdo con información de las autoridades de salud a nivel federal, mata cada dos horas a una mujer en México.
El cáncer de mamá no se previene, quien lo afirme está en un error, se detecta oportunamente al igual que otros tipos de cánceres que aquejan a la mujer y que por la vergüenza, ignorancia, desinterés o apatía, no se le da la atención necesaria. El olor que despide el cuerpo después de las quimioterapias, los rostros de miedo por el líquido verde o blanco que sale de un pecho o la tristeza innegable por lo llano que dejó la extirpación, son escenarios frecuentes en las pocas clínicas públicas especializadas que existen.
Así que la tarea es conocer y entender la anatomía de los pechos, palpando, tocando desde dentro y fuera, mirándolos y hacer posible el acto más sencillo y rápido que hará la diferencia: la autoexploración.
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