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Cultura
''La gente quiere el fin del mundo''
Las riquezas nacen de la explotación del Apocalipsis, interpretado textualmente y no como metáfora que anuncia reinvención, explica Padilla
"Queremos el fin del mundo, pero para el otro; nadie aspira al fin del mundo parcial. Queremos que el fin del mundo le ocurra al jefe, a la suegra".
El arte, las películas, tanto malas como buenas, la literatura y todos los productos creados a partir de la idea de que el mundo se va a acabar, son parte de la industria y la riqueza generada de esta creencia, y el autor, con su libro presentado, se asume como parte de ese mercado.
Para comprobar el éxito de su introducción en la industria del fin del mundo, el escritor tiene un método previsor: una parte del libro está dirigida a lectores húngaros de una época futura; entonces, si lo llegan a leer, es porque la obra se tradujo a muchos idiomas y persistió con el tiempo, lo que genera regalías, y consecuentemente, muestra el triunfo de un producto con esta temática.
"Es una industria maravillosa, terrible", que nace a partir de la explotación del libro del Apocalipsis incluido en la Biblia; de una visión judeocristiana que lo interpreta textualmente, y no como una metáfora que anuncia reinvención, asegura Padilla. No obstante, esa industria apocalíptica tiene su lado oscuro: también ha causado violencia, muerte y fraudes económicos.
"El Apocalipsis es un libro sumamente efectivo para crear proselitismo, si te crees esto de los monstruos y de las cosas terribles y me entiendes a mí, líder mesiánco, como que yo te voy a proteger si estás conmigo y no contra mí, y que el fin del mundo le va a ocurrir a los otros".
Por ello, pregonar la idea de una catástrofe que acabará con todo lo existente tiene eficiencia económica y política, comenta el escritor.
"Somos mesiánicos y apocalípticos en México", dice en tono de humor; y es que cada seis años sucede un cataclismo y comienza otro mundo.
"Para Nacho Padilla el fin del mundo ya fue", expresa el periodista Guillermo Osorno, quien presenta la obra. Es un desenlace del que algunos no se han dado cuenta, y lo único que queda es el entorno actual, pero "es mejor ese mundo imperfecto que el mundo de la utopía", dice el presentador, en coincidencia con Padilla.
FRASE:
"Me gustaría pensar en un fin del mundo para todos, digamos, aquí cabemos todos o no cabe ni Dios".
EL INFORMADOR / ALEJANDRA PEDROZA
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